¡Gozad, malditos!

555.png

Reseña de Joan Pau Inarejos

Agus Morales (dir)
Diversión (2018). Número 3 de la Revista 5W

Unos pueden tener paz y otros guerra, pero si tenemos algo en común es nuestra capacidad de divertirnos con lo que tenemos. Sobre esta premisa, antidramática e inusual, empieza la nueva aventura de 5W, la revista de crónica internacional capitaneada por el periodista Agus Morales. Conociéndole, no me sorprende la tesis desafiante que desprenden sus páginas. Me divierto, luego existo.

Así como muchos occidentales intentamos ser felices en medio del hastío atiborrado y pantagruélico, también en la pobreza, incluso en la guerra, especialmente en la opresión, el humor, el placer y el juego aparecen como rendijas luminosas. Lo ilustra mejor que nadie la estupenda fotografía de Santi Palacios, en el pórtico del primer capítulo: unos chavales filipinos trepan, como si no hubiera un mañana, por tumbas multicolores.

Se puede jugar a voleibol entre los difuntos —Equipo Cementerio, de Maribel Izcue—. Se puede consumir porno, como humanísima vía de escape, por las grietas del régimen más represivo del mundo —Sexo, caspa y citas a ciegas en Corea del Norte, Roger Mateos—. Se puede aprender a reír, como los nicaragüenses, “a golpe de crisis políticas y naturales” —El pueblo nica prefiere reír que morir, June Fernández—. Se puede vivir a pesar de todo. Se puede y se hace.

Quizá entenderíamos mejor el mundo si, en lugar de compadecerlo, intuyéramos la carcajada sarcástica que resuena entre su vieja y ennegrecida dentadura. La “ley seca de la seriedad”, como dice Andreu Buenafuente en el prólogo, impide ver muchas cosas y moraliza demasiadas. Por ejemplo: impide ver que la religión puede ser vivida como un alegre producto de consumo —Hillsong, La Iglesia pop que llena estadios—. O impide ver que una mujer puede liberarse haciendo de mujer-objeto. Conscientemente, claro. Jugando. Ahí tenemos a Juliette Dragon, La dragona punk del cabaret, una activista en busca de sí misma que se aceptó como fémina gracias al burlesque y pudo reunir en el mismo discurso “feminismo y feminidad”. Algo que la vida real hacía doloroso y humillante. Pero no así la ficción, no así el escenario, que allana polaridades y prohibiciones. Play.

“Cada día, play“. Así es la vida de Jagjivan, un proyeccionista de Bombay que pone la ¡misma película! desde hace veinte años, con gran y permanente éxito de público. Una “nostalgia obsesiva” documentada por Agus Morales durante su estancia en la India, que demuestra como mínimo dos cosas: que nunca entenderemos el Bollywood; que la gente encuentra un alivio extraño en el eterno retorno del relato, mientras la vida se les escapa como polvo. En la gran pantalla nunca hay precariedad: siempre encontrarás la mejor sonrisa del galán, incólume la vieja pasión de su bella amante.

Lo mismo los videojockeys (VJ) de Uganda, curiosos hombres-espectáculo que se dedican a doblar —y amorcillar— en directo las superproducciones americanas que de otro modo serían lejanas e ininteligibles para el pueblo llano. Un “aroma canalla”, un “glamur de extrarradio” adorna a estos speakers descritos por Xavier Aldekoa, verdaderos narradores (“definirlos como traductores es quedarse corto”) que enlazan, a su manera, con la eterna tradición oral africana. Ponla otra vez, Jagjivan. Pínchala otra vez, VJ.

No deberíamos subestimar nunca el poder de lo imaginario, su caudal terapéutico. En la crónica más acrónica del libro —la más melancólica, la más espiritual—, la de Plàcid Garcia-Planas, se cuenta como unos jóvenes de Sarajevo fingen comer pizza en un sótano, durante la guerra, por puro entretenimiento del personal. Reír y hacer reír puede ser la última bala del pobre, del herido, del perseguido. Reírse del hambre puede ser gloriosamente libre, ¿la auténtica victoria sobre la muerte?. Para un niño de Gaza, cercado por barcos y alambradas, soñar que nada en mar abierto —La piscina encantada, de Mikel Ayestaran— ensancha los límites del alma.

¿Y nosotros, en el más acá ibérico, sabemos divertirnos? Sobre este pedestre asunto se pronuncia Juan Soto Ivars, y dice una verdad como un templo en medio del choque solemne de banderas y naciones: Madrid a lo mejor es más fea, más rancia, más oficialista —esto lo digo yo—, pero se lo pasa mucho mejor que Barcelona —esto lo dice él—, y a lo mejor podrían hacer las paces si Barcelona fuese a “pasar una noche loca” a la Villa y Corte… aunque también está Cristina Morales para recordarnos que todas las fiestas, en el fondo, son una pérdida de dinero y una inversión fallida de maquillaje, y que la diversión bien entendida empieza por uno mismo. Lennon propugnaba la revolución desde la cama. Si algún día cambia el mundo, lo más humano será que nos pille sencillamente distraídos.

 

Autores del libro: Andreu Buenafuente, Myriam Meloni, Maribel Izcue, Luján Agustí, Xavier Aldekoa, German Andino, Eileen Truax, Sarash Blesener, Jorge Carrión, Santi Palacios, Plàcid Garcia-Planas, Anna Surinyach, Juan Soto Ivars, Federico Ríos, June Fernández, Guillem Trius, Marta Arias, Anas Baba, Liliana Colanzi, Núria López Torres, Majo Siscar, Christian Rodríguez, Mikel Ayestaran, Alfons Rodríguez, Cristina Morales, Danish Siddiqui, Mònica Planas, Agus Morales, Noemí López Trujillo, Kalin Kalpachev, Trinidad Deiros, Roger Mateos, Marçal Sarrats, C. Fosch, Gonzalo Torné, Felipe Carnotto, Mònica Ojeda, John Wessels

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s