Lucia Berlin dixit

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Lucia Berlin
Manual para mujeres de la limpieza

el estilo de Berlin *

Desapego, compasión, detalle específico, economía: parece que estamos en camino de identificar algunos de los rasgos más importantes de la buena escritura. [del prólogo]

lavandería tragicómica

Una mañana en la lavandería me dio una llave y yo la cogí. Me dijo que si algún jueves no la veía por allí, hiciera el favor de entrar en su casa, porque querría decir que estaba muerta. Era terrible pedirle a alguien una cosa así, y además me obligaba a hacer la colada los jueves.

“me quedé sola en el espejo”

Estábamos muy cerca uno del otro, y de pronto se desplomó hacia un lado y me quedé sola en el espejo.

la indignidad del limbo

A mí el cielo me estaba vedado, porque era protestante. Iría al limbo. Hubiera preferido ir al infierno que al limbo: qué palabra tan fea, como «dingo», o «jumbo», un lugar sin ninguna dignidad.

hábitos lectores

Las raras veces que Ter leía un libro, arrancaba las páginas a medida que las pasaba y las iba tirando.

las ventanas

Al volver a casa, donde las ventanas siempre estaban abiertas o rotas,

los pobres siempre esperan

La gente pobre está acostumbrada a esperar. La Seguridad Social, la cola del paro, lavanderías, cabinas telefónicas, salas de urgencias, cárceles, etcétera.

estampas de criadas y señoras

Al pie de las colinas de Montclair mujeres en Toyotas esperan a que sus sirvientas bajen del autobús. (…) Las señoras siempre suben la voz un par de octavas cuando les hablan a las mujeres de la limpieza o a los gatos.

Belladona

El señor doctor Blum tiene pastillas de belladona. No sé qué efecto hacen, pero me encantaría llamarme así.

socialización con los marginados

—¿Tienes DT? —le preguntó Pepe. —Sí —mintió ella. Dios mío, escúchame… por favor, aceptadme, muchachos, por favor, quiero caeros bien, vagabundos de mirada vidriosa. No sé qué es eso del DT.

poder terapéutico de las listas

Lista de la compra. Esa noche haría lasaña, el plato favorito de sus hijos. Salsa de tomate, carne de ternera. Ensalada y pan de ajo. Sopa y papel higiénico, probablemente. Elegir un pastel de zanahoria de postre. Las listas la tranquilizaban, hacían que todo volviera a recomponerse.

los parientes renacidos

Y una caterva de parientes horrorosos de Lubbock y Sweetwater. Papá los ha metido en un motel, pero vienen a casa y se pasan todo el día comiendo y viendo la tele. Todos son renacidos, así que creen que tú y yo no tenemos salvación.

hipérbole suicida

Tu madre va a suicidarse una y otra vez cuando se entere de esto.

pavo y ginecología

El médico hacía un rápido examen pélvico a cada mujer, asentía, y luego la vieja les introducía una sonda de tres metros en el útero, poco a poco, como si rellenara un pavo.

apariencias

Iban todos bien vestidos, como para un funeral o una boda, pero aun así parecían un hatajo de jornaleros o víctimas de un tornado.

orina roja o verde

Aún más agotador, y la verdadera causa de la tensión y el cinismo, es que muchos de los pacientes que atendemos en Urgencias no solo no son urgencias, sino que no les pasa absolutamente nada. Al final acabas deseando ver una buena puñalada o una herida de bala. Todo el día, toda la noche, viene a Urgencias gente que ha perdido un poco el apetito, que está estreñida, que tiene tortícolis, que orina rojo o verde (que invariablemente significa que han comido remolacha o espinacas).

cansados de aparecer a tiempo

[sobre los suicidios] John, que suele volver a casa a las cinco, pinchó un neumático y no llegó a tiempo de rescatar a su esposa. A veces sospecho que se trata de una modalidad de homicidio involuntario: el marido, o el salvador de turno, al final se cansa de aparecer justo a tiempo.

los que idean y los que escuchan

Siempre he sido buena para escuchar. Esa es mi mejor cualidad. A Kentshereve quizá se le ocurrían todas las ideas, pero era yo quien las escuchaba.

reír solo

Una vez, poco después de que él muriera, había visto a los hermanos Marx por televisión. Una noche en la ópera. La tuvo que apagar, no soportaba reírse sola.

normas carcelarias

También debíamos pedir la palabra, incluso para hacer una broma o cantar una canción.

sexo celebrativo

Hay gente que habría rezado, de rodillas en el suelo, en un momento así. Habría cantado un himno. Los cavernícolas quizá habrían ejecutado una danza. Nosotros hicimos el amor.

estampa de dos muchachas

Cada tanto, una de las piernas bronceadas de Gerda o de Claire ondea lánguidamente en el aire, sacudiéndose la arena, una mosca. A veces sus cuerpos jóvenes se estremecen con la risa incontenible de las chicas adolescentes.

definición del periodismo

Mis clases de periodismo van bien, profesores estupendos, incluso se parecen a los reporteros de las películas antiguas. Empiezo a tener una sensación extraña, sin embargo. Me matriculé en Periodismo porque quería ser escritora, pero el periodismo consiste precisamente en cortar cuando se pone interesante…

la soledad es anglosajona

La soledad es un concepto anglosajón. En Ciudad de México, si eres el único pasajero en un autobús y alguien sube, no solo se sentará a tu lado sino que se recostará en ti.

enamoramiento

Lo felicité, y le invité a bailar. Y se enamoró de mí, delante de mis narices.

depresión e inconsciencia de la luz

mi naturaleza es oscura. He conocido la muerte, la violencia. Muchos días ni siquiera me doy cuenta del momento en que la luz entra en el cuarto.

jazz y matrimonio

Jude se presentó un día y me dijo que me subiera al coche. Nos íbamos a Nueva York, allí él tocaría jazz y salvaríamos nuestro matrimonio.

los borrachos y el don del olvido

Dios concede lagunas a los borrachos porque si supieran lo que han hecho, se morirían de vergüenza.

confidencias de una moribunda

Me enfado porque todo el mundo está trabajando, viviendo. A veces te odio porque no te estás muriendo. ¿No es terrible? —No, porque tú puedes contármelo. Y yo te puedo decir que me alegro de no ser la que se está muriendo.

añoranza de la madre protectora

A mí no solo me hubiera gustado que mi madre me creyera cuando era inocente, aunque nunca lo hacía, sino que saliese en mi defensa cuando era culpable.

añoranza de la amiga siria

Hope jugaba sola a las tabas en el porche durante horas, cantando canciones árabes tristes, hermosas; su voz áspera y lastimera me hacía llorar de tanto que la echaba de menos.

plegaria y ruido

Recé un avemaría, pero con tanto ruido en todas partes, ¿cómo podría ser escuchada una oración?

los regalos crueles que Dios hace a las madres

Ahora abro la puerta de la sala de espera y Toby, que está todo contrahecho y tembloroso, Toby, que no puede hablar, está ahí. Toby, que mea y caga en bolsas, que come por un agujero en el estómago. Toby viene a abrazarme, riendo, con los brazos abiertos. Es como si estos chavales fueran la respuesta de un dios tarado a ciertas oraciones. Todas esas madres que no quieren que sus hijos crezcan, que rezan para que su crío las quiera para siempre. Las respuestas a esas oraciones fueron enviadas en forma de Tobys.

he estado borracho y me he perdido el watergate

He estado borracho desde entonces, así que me he perdido muchas cosas. Me perdí el Watergate, gracias a Dios. Todavía hablo como un hippy, digo expresiones como «bárbaro» o «qué viaje».

sonidos paradójicos de la cárcel

algo que se oye mucho en la cárcel es la risa.

plantando cara

—Odio a las víctimas —dijo—. Y desde luego no pienso ser la tuya.

piropo deslizado

Vaya, tienes buen ojo. Dos buenos ojos.

*Los títulos que encabezan los fragmentos son del autor del blog, no aparecen en el libro

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