‘Un monstro viene a verme’: pon un árbol en tu vida

18filmdec1-master675Joan Pau Inarejos
Nota: 6,5

Si no puedes pagarte un psicólogo, habla con tu árbol. Palabra de Bayona. Desde el engendro bailarín de ‘Guardianes de la galaxia’ (Marvel) no habíamos visto a un tronco animarse con tanto garbo y poder dramático como este monstruo encarnado por Liam Nesson. Sabíamos que los árboles devuelven paz por abrazos, que acogen en su regazo a lectores, desamparados y huérfanos. Lo que no sabíamos es que pueden cobrar vida y abrazarnos, e incluso charlar ellos mismos como un libro abierto (de autoayuda).

Juan Antonio Bayona vuelve a demostrar que tiene madera de cuentista comercial, aunque lo suyo no es el matiz. La historia novelesca de Connor, un niño que conoce a un monstruo huyendo de los suyos—enfermedad, acoso escolar— tiene a su favor las mejores intenciones éticas y estéticas. Buena artesanía ochentera de la escuela Spielberg, con toques de ‘La historia interminable’. Y por supuesto a Sigourney Weaver, que es totémica siempre. Pero el oficio bayonesco es tan pulido, tan correcto, tan de colores pastel y diálogos lineales, que el drama no llega con toda su intensidad al espectador.

Curiosamente, se echa en falta algo más de misterio, algo más de verdad, algo más de descontrol, más historia y menos autor (Chesterton: “si el hombre tuviera el control de todo, habría tanto héroe que no habría novela”). El trabajo del pequeño Lewis MacDowall es admirable… y a la vez cuesta empatizar con sus facciones góticas. No se parece a nuestro hijo de vecino. Aunque Connor se enfrente a un drama terrible, se mueve más en los mundos bruñidos de Harry Potter o Tim Burton que en la intimidad infantil insondable y herida.

Bayona viene a vernos con la mejor voluntad; cruzar las puertas del corazón es otra cosa. Le agradecemos sus acuarelas soñadoras—todo un hallazgo—, las imágenes poéticas que va destilando—el niño dejándose caer al vacío—, y también esa apología sorprendente de romper cosas para repararnos a nosotros mismos. Tras la generación de monstruos de Pixar y Spike Jonze, hemos aprendido a hablar con nuestros miedos infantiles, a ponerles rostro. Por el camino, ¿se han diluido demasiado hasta ser adorables y decorativos? That’s the question.

Un monstro viene a verme (A Monster’s Call) en Film Affinity

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