El diablo es un pobre diablo

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Psicostasis o peso de las almas. Vall de Ribes. Museu Episcopal Vic

Joan Pau Inarejos

Ángel: Oh Maligno, detén tus planes. En caso contrario me veré obligado a usar mis armas de mujer.

Diablo: ¿Cómo? Creí que los ángeles no tenían sexo.

Ángel: ¡Ha! ¡Pobre diablo!

Diablo: ¿Cómo dices?

Ángel: Nada, era una broma. Íbamos por cuando tú te rindes.

Diablo: Sí, pero esas frases no estaban en el texto.

Ángel: Cierto. Ya veo que no te gusta improvisar.

Diablo: No mucho.

Ángel: Oh Maligno, detén tus planes.

Diablo: Entonces, ¿eres una tía?

Ángel: ¿Ahora quién cambia el guion, don rabo tieso?

Diablo: La verdad es que siempre me has parecido alguien muy especial.

Ángel: No creas. En el cielo hay muchas como yo. Tú en cambio eres único.

Diablo: Gracias.

Ángel: Pero el reino de las tinieblas ha terminado.

Diablo: ¿Cómo?

Ángel: Es la continuación del texto, el reino de las tinieblas ha terminado.

Diablo: Ah, sí. ¡Silencio, esclavo del cielo! ¡El corazón de la mujer es mío!

Ángel: Del hombre.

Diablo: ¿Qué?

Ángel: Has dicho de la mujer, es del hombre. El corazón del hombre.

Diablo: Bueno… en realidad es porque estoy en contra del masculino genérico… ¡todos y todas arderéis en el infierno!

Ángel: ¿Satanás feminista? Can’t believe it…

Diablo: Hay muchas cosas de mí que no sabes, nena.

Ángel: Alto, señor ardiente. Estamos trabajando.

Diablo: Esta escena es un tostón. Discutimos artificiosamente y al final tú me tumbas.

Ángel: ¿Se te ocurre otro final?

Diablo: Pues ya que lo dices… Mi casa está a dos calles, cruzando la laguna Estigia.

Ángel: No me vaciles, eso es de la mitología griega.

Diablo: ¿Te crees muy lista, eh?

Ángel: El corazón del hombre sólo tiene un dueño, y es el Altísimo.

Diablo: Un momento, yo te he visto en alguna parte. ¿Un anuncio de Philadelphia?

Ángel: Frío, frío. No hago publicidad.

Diablo: Pues deberías. Eres clavada a Shakira.

Ángel: Muy hábil, si esto no fuera el Harmagedón y no estuvieras a punto de morir.

Diablo: Vamos, relájate, al fin y al cabo no soy yo quien ha empezado con el rollito seductor…

Ángel: Me esperan unos clientes, así que ríndete de una condenada vez.

Diablo: ¿Clientes?

Ángel: Ángel de la guarda. La crisis también ha llegado al cielo, hay que buscarse la vida.

Diablo: Entiendo. Todos creen que trabajas sólo para ellos… Yo también tuve que combinar trabajitos cuando era joven…

Ángel: Dios, qué pestazo. ¿Qué porquería estás fumando?

Diablo: Azufre. ¿Una calada?

Ángel: ¿Bromeas? Acabemos esto de una vez.

Diablo: Keep calm, alitas de algodón. La noche es joven. Aunque sea la del Juicio Final. Tengo una idea. ¿Por qué no cambiamos el final? ¿El final del Juicio Final?

Ángel: No lo puedo creer, has bebido.

Diablo: Verás, tú finges que me has vencido… ¡cof, cof!… disculpa, la garganta… pero en realidad yo vuelvo a mi choza por la puerta de atrás, y aquí paz y después gloria. Sería una pena que el mundo se acabase justo ahora que nos estamos conociendo, ¿no crees?

Ángel: No puedo hacer eso y lo sabes.

Diablo: A cambio yo podría dejar de tentar a la humanidad durante… ¿tres meses? Vamos, esto no tiene por qué acabar por la vía judicial.

Ángel: …

Diablo: ¿Qué te parece, monada? ¿Me hago el muerto?

Infierno: ¿Pero qué narices estás haciendo?

Diablo: Adiós. Ha llegado el jefe.

Ángel: ¿Jefe? ¿El diablo tiene jefe?

Diablo: Bueno, él es el Mal y la Oscuridad, así en abstracto, yo soy el que está de cara al público.

Infierno: ¡Silencio!

Diablo: Sí, perdón. Y tú no te rías por lo bajini, ¡que te veo!

Infierno: ¿Cambalaches con las fuerzas del bien? ¿Para eso te pago?

Diablo: Es un malentendido, en realidad estaba a punto de imponerme. ¡¡Silencio, esclavo del cielo!! ¡¡El corazón del hombre es míííío!!

Ángel: Pensaba que mandabas más. Qué decepción.

Diablo: Nadie es perfecto, miss túnica mojada.

Infierno: Maldito capullo. ¡Estás despedido!

Ángel: Lo que me faltaba por ver.

Diablo: No, por favor, ¡tengo una familia!

Ángel: Casado, ¿eh?

Infierno: Disculpe las molestias, señorita. La próxima vez le mandaremos a alguien más profesional.

Ángel: Eso espero.

Infierno: Lo del apocalipsis lo podemos arreglar. Va a durar un poco más de lo previsto, pero contamos con Donald Trump.

Ángel: Uf, esto se va a hacer largo…

Infierno: ¡Tira esa maldita colilla! ¡No sirves para nada!

Ángel: Señor oscuro, no sea muy duro con él, sólo es un pobre diablo.

Infierno: ¿Cómo?

Ángel: Nada, era una broma.

 

Ver también:
Nietzsche y Dios cara a cara
Discoteca Siglo XX

 

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